La frialdad de la venta online y la inseguridad que puede
generar al cliente comprar a través de una pantalla solo puede verse compensada
con una atención cercana, rápida y eficaz.
Ir de compras, tumbado en el sofá, un domingo a las 23,00h
de la noche era algo impensable hace apenas una década. Sin embargo, y gracias
a internet, poder efectuar cualquier transacción sin tener en cuenta la hora ni
el día de la semana es cada vez más habitual y a lo que los consumidores nos
hemos acostumbrado con rapidez. Eso sí, todavía hay internautas que no confían
en la red.
Los principales motivos son dos: porque prefieren ir a la tienda y
ver el producto, y porque no les resulta un medio seguro (FUENTE: ONTSI). Por
otro lado, aseguran que si finalmente se decidieran a hacerlo sus principales
preocupaciones serían cuatro:
1. Que las características del producto no se
correspondieran con lo que esperan.
2. No poder devolver los productos si son
defectuosos.
3. Miedo a dar datos por la falta de seguridad.
4. No recibir los
productos.
Cada uno de esos puntos se merece un estudio pormenorizado que no
vamos a desarrollar en este artículo. Sin embargo todos tienen algo en común,
pueden quedar resueltos con una buena atención al cliente. La atención al
cliente en el mundo online En el online, los clientes son cada vez más
exigentes, la competencia es mayor y cualquier pequeño fallo puede ser
castigado con la pena más dura: perder un comprador real o potencial para
siempre.
1. Facilitar los procesos. Tramitar una garantía, hacer una
devolución o resolver cualquier incidencia debe ser igual de fácil que hacer
una compra.
2. Reducir tiempos de respuesta. Cuando a un comprador se le
plantea una duda o sufre cualquier problema necesita tener una respuesta
inmediata. En el mundo offline siempre podrá ir a la tienda a solucionar sus
incidencias in situ. No poder hacerlo en el online le puede generar ansiedad e
inseguridad, lo que provocará que se lo piense dos veces a la hora de repetir
una compra.
3. Acceso e información continua sobre el estado de las
incidencias o consultas. Los clientes necesitan saber en qué estado se
encuentra la tramitación. Es importante mantenerles informados y que puedan
tener acceso en todo momento a la gestión de su consulta.
4. Trato cercano y personalizado. Huir de las respuestas
“tipo” y personalizar lo máximo posible para que el cliente se sienta
escuchado. La empatía y voluntad de solucionar los problemas se deben reflejar
en nuestras comunicaciones.
5. Estar disponible cuando te necesiten, pero darle las
herramientas para que sean independientes. Si dependen demasiado de nosotros,
es que algo hacemos mal.
6. Utilizar todas las consultas e incidencias de clientes
para mejorar. Este punto está relacionado con el anterior. Nuestros compradores
son clave para ayudarnos a detectar las necesidades de mejora de nuestro sitio
web. Solo hay que escucharles y realizar los cambios que sean necesarios.
Información encontrada en Ecommerce News que edita anualmente el "Manual eCommerce", un ejemplar orientado a tiendas online para ayudar a mejorar sus ventas y resultados, a través de una serie de casos prácticos, casos de éxito y artículos de expertos en diferentes aspectos aplicables a una tienda online. En los siguientes post compartiré otros artículos interesantes a partir de este manual.

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